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febrero 12, 2010

LAS INTERRELACIONES PERSONALES entre los temperamentos humanos

CÓMO SE RELACIONAN ENTRE SÍ LOS DIVERSOS TEMPERAMENTOS:
Las personas con el mismo tipo de temperamento predominante no suelen crear vínculos muy estrechos entre sí; tal como en la electricidad, los polos iguales se repelen.
          Por ejemplo, un colérico no buscará relacionarse a fondo con otro colérico, pues tarde o temprano habrá confrontación. Es que desde la primera impresión, un colérico no le caerá muy simpático a otro colérico. Un flemático, por su parte, no encontrará mucho interés en otro flemático. Y como, por naturaleza, ninguno tiende a ser muy sociable ni comunicativo, pues menos se verán motivados a acercase entre sí. Un sanguíneo, aunque en un principio pareciera acoplarse perfectamente con otro sanguíneo, resultará que a la larga se hallarán ambos compitiendo por la atención y por sobresalir. Tal vez, el melancólico es el temperamento que no tiene problemas en asociarse con otro melancólico; se ajustan entre sí como anillo al dedo. Icluso, pueden llegar a ser los mejores amigos. >>>
          Y es que todo en la vida siempre busca llegar a un balance.
Es por ello que aún de manera inconsciente, solemos asociarnos, hacer amistad e incluso buscar pareja con personas que tengan un temperamento que, aunque pueda ser diferente al nuestro, pareciera ser la contraparte de éste y encajar entre sí como dos piezas distintas de un rompecabezas.
          Generalmente, los temperamentos extrovertidos o dominantes no se relacionan muy bien entre ellos. En cambio, los temperamentos pasivos sí pueden relacionarse y adaptarse mejor entre sí. No obstante, es más fácil que se establezcan mejores relaciones entre un temperamento dominante y otro pasivo o introvertido.
          Esto tal vez sea así porque buscamos, en la otra persona, compensar las cualidades que nos faltan y este otro también busca lo mismo en nosotros. O dicho de otra forma, los defectos de un temperamento se ajustan o equilibran con las virtudes del otro temperamento. Así, todos salen ganando, de una u otra forma.
Por eso es que muchas veces, las personas con quienes establecemos los vínculos más estrechos son tan diferentes a nosotros; pero a la vez, tenemos muchas cosas en común con ellas.
          Por ejemplo, un colérico puede relacionarse bien con un flemático, pues la impaciencia y volatilidad del primero, es apaciguada por la paciencia y templanza del segundo, que nunca pierde la compostura. El flemático, por su parte, que tiende a ser indeciso y apático, es impulsado e inyectado de energía por el empuje y fortaleza, innatas en el colérico.
          En el caso de un colérico con un melancólico, sucede que la insensibilidad y dureza de carácter del colérico es suavizada y "amansada" por la dulzura y sensibilidad del melancólico. Aunque en este caso, es el melancólico quien lleva la parte más difícil, ya que se afecta anímicamente con facilidad, y el colérico no le ayuda a sobrellevar esto muy bien que digamos, pues la sensibilidad no es su punto fuerte.
          Y en el caso de dos coléricos (como mencionamos al principio de este artículo), pues estos no se llevarán muy bien del todo. La primera impresión que se llevarán el uno del otro no será muy favorable, resultando que, de primera mano, ninguno mostrará simpatía por el otro. Quizás, con el tiempo aprendan a tolerarse, pero puede que permanezca cierta especie de barrera entre ambos, que no les permitirá acoplarse del todo. Claro está, dependiendo del temperamento secundario de ambos, esto puede llegar a ayudarlos a interrelacionarse.
          Con un colérico y un sanguíneo, como ambos son temperamentos dominantes o extrovertidos, puedan quizás encajar bien en un principio, pues los dos tendrán esa chispa de energía y empuje. Pero es una dupleta explosiva, en donde a la larga, surgirán confrontaciones pues cada quien hará cosas impulsivamente y no siempre coincidirán en sus tendencias. Además, el sanguíneo es lo que podría decirse muy "efervescente" en un principio; pero luego cambia fácilmente de parecer. Es decir, cuando se le va la emoción del momento, pierde el interés ante determinada situación o causa. Esto es algo que no le agradará mucho al colérico, pues este último es muy tenaz y perseverante.
          Tratándose de dos flemáticos, éstos no procurarán, de por sí, relacionarse, ya que ambos son retraídos y de un carácter reservado y pasivo. Por tanto, el uno no buscará al otro en un principio. Pero si se ven involucrados en una situación en la que tengan que tratarse y frecuentarse, podrán acoplarse entre sí sin problema. Solo que a la larga, podrían perder interés entre sí, ya que como ambos son tan pasivos, la relación podría no marchar a ningún lado. Mas, un factor importante también es el temperamento secundario que ambos tengan, ya que esto compensaría la relación mutua y añadiría otros factores diferentes.
          Un flemático con un melancólico, siendo ambos temperamentos pasivos, podrán relacionarse fácilmente, sin confrontaciones. Solo que la apatía, propia del flemático, en ocasiones desanimará al melancólico, quien es sumamente efusivo y expresivo. Pero esto ayudará al flemático a ir aprendiendo a exteriorizar sus emociones. Por otro lado, siendo el melancólico alguien sociable y fácilmente aceptado por los demás temperamentos, podrá ser una especie de puente entre su amigo flemático y otras personas, para ayudarle a este último a relacionarse mejor con los demás. En cuanto al melancólico, quien es anímicamente afectado por las circunstancias externas, podrá recibir el consejo oportuno de su ecuánime compañero flemático, siempre estable y balanceado.
          Cuando se trata de dos melancólicos, estos sí se relacionan prontamente y con mucha facilidad. Incluso, ambos perciben ese "clik", que los hace encajar el uno al otro como anillo al dedo. Siendo ambos de carácter pasivo, no se toparán con grandes confrontaciones mutuas. Las diferencias entre ellos no serán muy objetivas, sino que tendrán un carácter más sentimental o subjetivo. Como se trata de dos personas sociables y amigables por naturaleza, se sentirán bien juntas. Pueden establecer relaciones perdurables y llegar a ser los mejores amigos.
De una u otra forma, cualquiera de nosotros podría confirmar que generalmente forjamos relaciones con personas de un carácter y personalidad muy diferente a la nuestra.
          Tratándose de individuos con temperamentos diferentes, podría decirse que, tal como hemos visto hasta aquí, son precisamente dichas diferencias las que los mantienen unidos. A más de eso, el encontrar intereses en común, ayuda también a las personas a relacionarse mejor con otros.

1 Comentarios. ¿Dejas el tuyo? :

Anónimo dijo...

yo soy una persona melancolica y de verdad me llevo bien con todos los temperamentos pero con las personas con mi mismo temperamento se forja una relacion especial

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