Hoy es - ¡Este es el día que hizo el Señor!

enero 14, 2011

SE PUEDE VIVIR SIN PECAR?

(VERSIÓN PARA MÓVIL de este artículo)
¿ES POSIBLE VIVIR SANTAMENTE HOY?
Guardarnos para Dios y apartarnos del pecado, no es algo utópico, ilusorio, ni imposible de alcanzar. Al respecto, la palabra de Dios nos dice:
"Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén."
Judas 1:24-25
"Y todo aquel que tiene esta esperanza, se purifica a sí mismo, así como él (Dios) es puro. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él..."
1 Juan 3:3,9
          Aquí se nos habla de que cada uno debe y puede purificarse "a sí mismo". Es decir, no tenemos que esperar a que Dios nos purifique; sino que nosotros mismos debemos hacerlo. Pero, ¿cómo?
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          Pues, renovándonos cada día más y  consagrándonos a Dios.  Y consagrarse implica, en el sentido bíblico, precisamente, "apartarse de" y "dedicarse para". En este caso, sería, apartarnos del mal y dedicarnos a o para Dios. (Ver más definiciones de consagrar).
          Algunas de las definiciones que nos dan los diccionarios para el término consagrar también se ajustan perfectamente a los principios bíblicos al respecto. Por ejemplo, una de ellas dice: "ofrecer a Dios por culto o sacrificio una persona o cosa." Y la palabra de Dios nos exhorta a que nos ofrezcamos nosotros mismos al Señor, voluntariamente, en actitud de entrega y consagración total:
"Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional."
Romanos 12:1
          Otra de las definiciones de consagrarse es: "hacer sagrada a una persona o cosa". Y el apóstol Pablo también nos recuerda que Dios quiere que nos vayamos perfeccionando en su santidad:
"Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; pues la voluntad de Dios es vuestra santificación."
1 Tesalonicenses 4:2-3
          Y por último, la definición que más me agrada para el término consagrar es la siguiente: "Dedicarse con especial esmero y atención alguien o algo a un determinado fin." Es que, para vivir en consagración y santidad delante del Señor, algo que debería impulsarnos es amarle tanto a él, al punto en que "nos dediquemos con especial esmero y atención" al propósito o fin de convertirnos en hijos de Dios en los cuales él se pueda complacer y agradar.
"Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él."
Juan 14:23
          Es posible que vivamos para el Señor en santidad. Dios no es injusto, para demandar de nosotros algo que él sabe que no pudiéramos cumplir. Si así fuera, no nos diría el Señor:
"Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos."
Levítico 20:26
          Ni tampoco Dios le hubiese dicho a Abraham:
"...Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto."
Génesis 17:1
          A propósito, recuerdo una anécdota que escuché hace años, que ilustra perfectamente que no es imposible vivir una vida en santidad, guardándonos para Dios y evitando el pecado.
          Esta historia trata de un niño que le hace a su padre esta pregunta: "¿SE PUEDE VIVIR SIN PECAR?". Nos sorprenderá que muchas veces los niños son quienes tienen las mejores respuestas, porque ven la vida de la manera más sencilla. Por algo el Señor Jesús nos mandó a ser como ellos. Poniéndola en mis propias palabras, la historia cuenta algo más o menos así:



¿SE PUEDE VIVIR SIN PECAR?
(Cuento)
          Un niño se acerca a su padre (con esa candidez e ingenuidad propia de los niños) y le pregunta con mucha curiosidad:
          - Papá, ¿es posible vivir toda la vida sin pecar? -
          A lo que el padre, inmediatamente responde:
          - Por supuesto que no, hijo mío. Es imposible que una persona no cometa pecado en toda su vida. -
          El niño escucha la contestación y se aleja, para seguir jugando. Pero no queda muy convencido de la respuesta. Luego de un rato, regresa donde su padre y le dice:
          - Papito, ¿se puede vivir sin pecar por todo un año? -
          El padre, casi sin pensarlo, le responde que no. Que es imposible no pecar por todo un año.
          El niño, que ya emprendió su sesión de preguntas, no quedará satisfecho hasta obtener una respuesta que le satisfaga. Le vuelve a preguntar entonces a su padre:
          - Papá, y ¿durante un mes? ¿Es posible no pecar durante todo un mes? -
          Su padre, con toda propiedad le dice:
          - No. Tampoco se puede dejar de pecar por todo un mes. -
          - ¿Y durante una semana? - pregunta el niño, casi interrumpiéndole.
          A todo esto, su padre medita un breve instante sobre tal cuestionamiento. Y después de un momento, le responde:
          - Bueno, yo no creo que una persona pueda pasar toda una semana sin pecar ni una sola vez. No. No se puede. -
          Finalmente, el hijo le hace a su padre una última y trascendental interrogante:
          - Papito: ¿Y se puede vivir sin pecar, aunque sea solamente un día? -
          Su padre, con toda sinceridad, y después de pensarlo con detenimiento, termina contestándole al niño:
          - Hijo mío. Me parece que si una persona de veras hace su esfuerzo máximo para no ofender a Dios, porque en verdad le ama; quizás, entonces...  Bueno... creo que tal vez sí le sería posible no pecar durante todo un día.
          A lo que el niño responde, con gran y salomónica sabiduría:
          - Papá, si lo más que podemos pasar sin pecar es solamente un día; entonces, ¿POR QUÉ NO TRATAMOS DE VIVIR SOLO UN DÍA SIN PECAR, pero REPETIMOS ESTO MISMO CADA DÍA DE NUESTRA VIDA? Así, entonces, PODRÍAMOS VIVIR SIN PECAR TODA LA VIDA, si es que VIVIMOS SIN PECAR, TAN SOLO UN DÍA A LA VEZ. -
          Recordemos siempre esta preciosa ilustración y VIVAMOS EN SANTIDAD UN DÍA A LA VEZ.


          A manera de conclusión de esta serie  "HONRAR A DIOS" , solo me resta decir que procuremos y propongámonos que todo nuestro ser, integral y completo, es decir, que nuestra mente y pensamiento, nuestro corazón, nuestras intenciones y nuestras acciones, honren y le den la gloria a Dios.
          Así, ojalá, algún día pueda entonces el Señor decir de nosotros, como dijo del rey David:
“…He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.”
Hechos 13:22
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