Hoy es - ¡Este es el día que hizo el Señor!

marzo 19, 2010

HONRAR A DIOS EN LA VIDA DIARIA (en todo tiempo y toda forma)

HONRAR A DIOS EN TODA FORMA Y EN TODO TIEMPO
Muchos se han formado el concepto, algo estrecho, de que la alabanza a Dios solo se expresa por medio del canto y la música. Pero en realidad, ello va mucho, pero mucho más allá.  Aunque bien, podemos exaltar a Dios con nuestro canto y nuestra música, ello representa tan solo una de las tantas formas en que podemos y debemos exaltarle.
          Y es que alabar y adorar al Señor debe ser parte de nuestra vida diaria, ha de ser un estilo de vida. Es más, un corazón adorador implica una actitud continua y permanente de alabanza a Dios, en todo sentido: en palabra, pensamiento y hecho; con la mente y el corazón; en espíritu, alma y cuerpo. Implica el ser entero rendido y entregado a Dios, de modo que nuestra existencia misma sea un ejemplo vívido de exaltación y honra a Dios. 
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"Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca."
Salmo 34:1
“Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová...”
Salmos 19:14
”Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.”
1 Corintios 6:20
          En el versículo que sigue a continuación nos dice que mientras haya aliento de vida de nuestro ser, también ha de haber una alabanza para nuestro Dios. Es decir, la alabanza y adoración a Dios deben ser algo intrínseco e inherente a la vida del cristiano; han de estar ligadas a la vida misma, a nuestra existencia y razón de ser.
"A Jehová cantaré en mi vida; a mi Dios cantaré salmos mientras viva."
Salmo 104:33
          El filósofo, científico y matemático francés, René Descartes, acuñó (en el siglo XVII) aquella famosa frase: Cogito, ergo sum (“Pienso, luego existo”; ó "Pienso, por lo tanto, existo"). En ella, Descartes condensa su filosofía personal, partiendo del principio de que su clara consciencia del pensamiento es prueba suficiente de su propia existencia. Para él, el hecho de poder pensar, le evidencia a sí mismo que él existe.
          Bajo una perspectiva parecida (aunque no idéntica), yo diría: “Existo; luego, adoro”; ó "Existo; por lo tanto, adoro". Si existimos, es porque el Señor nos hizo ser. Por consiguiente, e indefectiblemente, a nuestro Dador de la vida hemos de rendirle honor. Ya que existimos, pues honremos a Dios con esa vida que él nos dio.
“…Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.”
Santiago 4:14,15
Reconoced que Jehová es Dios; él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos…”
Salmos 100:3
          Como mencionamos un poco atrás, nuestra alabanza a Dios ha de ser continua y por siempre:
"Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca."
Salmo 34:1
          Ese mismo verso, en inglés, nos dice:
"I will bless the Lord at all times: his praise shall continually be in my mouth.”
          Si analizamos un poco ambas versiones, podremos ver que la frase traducida como “en todo tiempo”, en inglés nos dice literalmente “en todos los tiempos”. Es decir, no se refiere a la palabra tiempo en singular (time - como el tiempo que medimos en un reloj); sino en plural, o sea, referente a ocasiones, temporadas o períodos.
          En otras palabras, nos insta a alabar a Dios en tiempos buenos y tiempos malos, sin importar las circunstancias, el estado de ánimo o lo que sentimos y estemos viviendo.
          Esto es, conservar una actitud que no dependa de las situaciones, sino que siempre se mantenga inconmovible; independientemente de lo que suceda alrededor. Se trata de una actitud que, a como dé lugar, le seguirá dando la gloria a Dios, tanto en palabra, como en corazón y con las propias obras.
          Un grande y hermoso ejemplo para nosotros de esta gran verdad es Job. Aun después de todas las calamidades que le sobrevinieron de golpe, en un mismo día (llegando a perder todos sus hijos y sus posesiones materiales), podemos ver su reacción ante Dios y ante los hechos que le rodeaban:
“Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.”
Job 1:20-22
          En cuanto a la otra parte del versículo 1 del Salmo 34, se nos dice que la alabanza a Dios ha de estar “de continuo” o “continuamente” en nuestra boca. Eso quiere decir alabar a Dios siempre, en todo momento, a cada momento, constantemente.
          Ahora bien, si tomamos esta última implicación en su sentido literal, esto sería imposible de alcanzar en nuestras vidas; ya que vivimos y coexistimos con otras personas y tenemos múltiples ocupaciones; todo lo cual no nos permitiría estar únicamente bendiciendo a Dios con nuestros labios, literalmente, las 24 horas diarias, los 1,440 minutos del día.
          La interpretación de ese versículo debe tomarse mucho más allá de lo literal. Se refiere a una continua y permanente actitud de alabanza a nuestro Señor; la cual se manifiesta no solo en palabra, sino también en pensamiento y hecho, reflejando a Cristo en cada aspecto diario y continuo de nuestras vidas.


1. REFLEJANDO A CRISTO EN NUESTRO DIARIO VIVIR:
          Y ¿cómo reflejar a Cristo en nuestro diario vivir? Bueno, para empezar, hemos de hacerlo CON NUESTRA BOCA.
          Por ejemplo, cuando estemos hablando con otras personas (y aunque no necesariamente estemos hablando de Dios), pues en todo lo que decimos, hemos de hacer tácitamente manifiesto que Dios está en nosotros, en nuestro corazón. No solo a través de nuestra manera de hablar, sino a través de los principios y moral que reflejamos en nuestro hablar. Esto, de por sí, le rinde alabanza y gloria al Señor.
"La boca del justo habla sabiduría, Y su lengua habla justicia."
Salmo 37:30
"La lengua de los sabios adornará la sabiduría; Mas la boca de los necios hablará sandeces."
Proverbios 15:2
(Hablaremos más de esto en el artículo "HONRAR A DIOS EN PALABRA")

          Es más, no solo con lo que decimos podemos darle o no darle la gloria a Dios. También, con lo que pensamos, allí en lo más recóndito de nuestro ser, en las intenciones de NUESTRO CORAZÓN, pues podemos rendirle honor a Dios; o quizás, hacer todo lo contrario:
"Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos..."
Marcos 7:21
"Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío."
Salmo 19:14

(Hablaremos más de esto en el artículo "HONRAR A DIOS EN PENSAMIENTO Y CORAZÓN")

          Y qué decir de nuestras acciones en la vida diaria; de LO QUE HACEMOS O DEJAMOS DE HACER.  Quizás esta sea la manera más obvia y evidente en que glorificamos a Dios, o en la que lo decepcionamos.
"Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado."
Santiago 4:17
"...Sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza."
1 Timoteo 4:12
"Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos."
Mateo 5:16
(Hablaremos más de esto en el artículo "HONRAR A DIOS CON NUESTRAS ACCIONES")



2. VIVIENDO EN SANTIDAD HONRAMOS A DIOS.
          Dios espera, con justo derecho, que busquemos, procuremos y llevemos una vida en santidad y pureza para él.
          Recordemos lo que Pablo le dijo a su discípulo Timoteo: que en todo sentido él fuera, ante los demás, un ejemplo de los creyentes. Es decir, una muestra representativa y digna de lo que un creyente debe ser. Y de ser así, ello le traería gloria y fama al Nombre del Señor.
“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.”
1 Timoteo 4:12
"Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad."
2 Timoteo 2:15
"Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios."
Levítico 20:7
"sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo."
1 Pedro 1:15-16
          En este hermoso salmo citado a continuación se nos muestra un ejemplo de guardarnos íntegramente para Dios en espíritu, alma y cuerpo; en mente y corazón; en palabra y hecho. Quien así procure vivir, será un digno ejemplo que le traiga honra a Dios, y vivirá también en bendición delante de él:
¿Quién subirá al monte de Jehová?  ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño. Él recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de salvación. Tal es la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob."
Salmo 24:3-6
          Analicemos un poco lo que se nos dice en este salmo. Cuando se menciona: "el puro de corazón" y "que no ha elevado su alma a cosas vanas", ello nos habla de integridad de corazón y de pensamiento. Cuando nos habla de: "el limpio de manos", nos está indicando integridad en las acciones, en las obras, en el diario andar. Y al decirnos: "el que no ha jurado con engaño", se refiere a integridad de palabra, a una boca que habla verdad.
          En otras palabras, este salmo nos habla (como se intitula este capítulo) de honrar a Dios en toda forma y todo tiempo: en palabra, con la mente y corazón, y con nuestras acciones.
          Vemos entonces que Dios quiere encontrar en cada uno de nosotros, sus hijos, un ser que brille y refleje la imagen de Dios; una persona que, integral y completamente, le rinda honor a él, en todas las fascetas, aspectos y momentos de su vida.
          Así, podemos y debemos darle honor al Señor en nuestras vidas en toda forma posible y en todo momento y tiempo.
          Y hay recompensa para todo ello. Vemos que, seguidamente (en el último pasaje que citamos), nos dice que, quien así viva, “recibirá bendición de Jehová y justicia del Dios de salvación.” Entonces, vale la pena vivir para Dios y honrarle en toda forma posible, ¿no lo cree?
           Le invito a ver más acerca de las diferentes formas de rendirle honor a Dios, a través de la serie: "HONRAR A DIOS". En esta serie vamos a ver, con mayor detenimiento, las diferentes formas de rendirle honor a Dios a diario.

          Compártenos también tus impresiones, acerca de cómo podemos rendirle honor a Dios, en nuestro diario andar, tanto en las cosas grandes, como en las cosas pequeñas de la vida.

2 Comentarios. ¿Dejas el tuyo? :

Anónimo dijo...

onrare aDios sobre todas las cosas del mundo ALCIDES

Vicky dijo...

Hola, Alcides.
Es hermoso que desees honrar a Dios en todos los aspectos de tu vida. Él te dará la fortaleza para hacerlo siempre, porque así ya lo has decidido.
Dios te bendiga siempre!

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