¿Quieres agradar a Dios con tus canciones?
Si tienes a Cristo en tu corazón y eres parte del equipo de alabanza de alguna iglesia evangélica (ya sea cantor, corista, músico, etc.), y te hago la siguiente pregunta: "¿A quién quieres agradar con las canciones que interpretas en la iglesia?", ¿qué me responderías?
Casi podría asegurarte que contestarías: "Quiero agradar a Dios con mis canciones, ¡por supuesto!". ¿Verdad que sí? Sin embargo, aunque esa suele ser la respuesta en modo automático de casi cualquier ministro de alabanza, la realidad es que, aunque decimos así, en realidad no siempre lo cumplimos verdaderamente.
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| ¿Te has preguntado a quién quieres agradar con tus canciones? |
Muchas veces, con toda la mejor y buena intención, terminamos buscando, escogiendo e interpretando canciones, supuestamente para Dios; pero nuestra motivación subyacente (de la cual a veces ni siquiera nos damos cuenta) es agradarle a otros, agradarnos a nosotros mismos, agradarle a todos... menos a Dios.










